Tan lejos de formar quejas ni celos
estoy de ti, Felicia interesable,
que mil gracias te doy porque, mudable,
tus desengaños curan mis recelos.
¡Qué contrarios que son nuestros desvelos!
Tú en deleites humanos variable,
felicidad eliges; yo, inmutable,
agregación de bienes en los cielos.
No es gloria la que teme a la mudanza
y amenaza en peligros de la vida;
mas funda en ella tu razón de estado,
pondré yo en Dios mi bienaventuranza
y veremos los dos, a la partida,
cuál de los dos es bienaventurado.