Que no puedo esperar ni aún esperanza
me dice la Fortuna, aunque inconstante.
Lloro un hermano muerto, y un amante
de su vida homicida y mi confianza.
Esperar vida a un muerto, ¿quién lo alcanza?
Esperar que en la ausencia sea constante
Amor, es esperanza de ignorante;
que es huésped de la ausencia la mudanza.
Al homicida de mi hermano adoro.
¡Ved si se iguala a mi tormento alguno,
pues amo aborreciendo juntamente!
Dos muertos, aunque el uno vive, lloro;
que si la ausencia es muerte, todo es uno:
un muerto hermano y un amante ausente.