Ya sea, Amón, tu hermana, ya tu dama,
aquella verdadera, esta fingida,
quimeras deja, tu pasión olvida;
que enferma, porque tú sanes, mi fama.
Si una difunta en mí busca tu llama,
diré que estoy para tu amor sin vida;
si siendo hermana soy de ti oprimida
razón es que aborrezca a quien me infama.
No me hables más palabras disfrazadas,
ni con engaños tu afición reboces,
cuando Joab honesto amor pretenda;
que andamos yo y tu dama muy pegadas,
y no sé yo cómo tu intento goces,
sin que la una de las dos se ofenda.