El águila que al sol da en sacrificio
los hijos que en sus rayos legitima,
aquellos por bastardos desestima
que no osan ver su luz: hasta este indicio.
Examen hace un lúcido juicio
de los polluelos cuya vista anima
para mirarle, y al cobarde intima,
en vez de amor materno precipicio.
En la prosperidad que es sol luciente,
no es mucho que sus rayos sean testigos
de su nobleza, que es hermoso Febo.
Mas yo, al águila en esto diferente,
¿cómo me atrevo a examinar amigos,
si en la tiniebla, no en la luz, los pruebo?