Esta que guarda cándida ceniza,
tanto valor, Fajardo, en urna breve,
despojos mudos de la muerte aleve
que la fama retórica eterniza,
hoy su pompa su máquina eterniza,
tierna piedad que a un pecho heroico mueve,
y pagando a su sangre lo que debe
su fin dichoso encanto solemniza.
Renueva el sentimiento la memoria
de tanto puesto sol, que en luz fecundo
viven -aunque murió- sus resplandores.
Que es bien que corresponda a eterna gloria
otro nuevo dolor, para que el mundo
una pérdida cueste dos dolores.