Allá dejé mi corazón atado
dentro de vuestro pecho, en mi partida
y por dulce principio de mi vida
guardo del vuestro el singular traslado.
Con vos unido estoy, aunque apartado,
sin que pesada intermisión lo impida,
que de amistad por Ebos extendida
montes penetra el curso dilatado.
Bien es que el alma sensitiva aprieta
y de hambre y sed en esta ausencia muere,
porque le quitan su porción perfecta;
mas oficiando la razón infiere
(y le propone) que nació sujeta
a división de lo que bien se quiere.