Tengo un bien sin razón, que mal me trata;
de que mi muerte con razón se infiere,
huyo atrevido de quien bien me quiere,
acometo cobarde a quien me mata.
Con esto ni mi vida se dilata;
ni en tanta división del alma, muere;
ni la convenzo a que mudanza espere
ni los doblados vínculos desata.
Guerra no doy, y el alma no reposa,
teme, y aguarda, desmayada, anima
el pecho helado de su amada hermosa.
Es Caos de confusión materia prima,
¡o llegue ya! con mano poderosa,
amor de Fénix que la forma imprima.