Ya de otra más que de ti propia amante
alma se ve tu candidez impura:
ya dore llena con antorcha oscura,
muerte en forma de amor vas ignorante;
la viva luz, que imita al sol constante,
tienes opresa en móvil sepultura;
¡ay la joya que pierde tu locura
por seguir de un placer falso semblante!
Abre los ojos ya, si amor dispensa,
y por su ser en pequeñez medida,
verás cual es en la grandeza inmensa;
vuelve al tierno dolor de tanta herida,
que si duplicas la que mata ofensa;
la que pretendes disminuye vida.