Es la amistad un empinado Atlante,
en cuyos hombros se sustenta el cielo;
Nilo, que por regar su patrio suelo,
sale de madre, repartido amante;
cristal que hace el rostro semejante,
voluntad que en dos almas unió a pelo,
arnés a prueba, temple sin recelo,
Iris divina de la fe triunfante.
Su madre es la igualdad; por ella vive,
del corazón ajeno se sustenta,
y el ajeno del suyo hasta acabarse.
Si mucho puede dar, mucho recibe;
si poco, con lo poco se contenta;
ni sabe hacer ofensas ni quejarse.