Cantar que nacen perlas y granates
si estampas los toribios de tus patas,
llamar coturnos breves tus zapatas,
escribir que eres ninfa del Eufrates;
Decir, siendo tus codos acicates,
que son tus brazos tiernos como natas,
cuyas calillas te vendió baratas
la ninfa de que hacen los chizgates.
Es un cierto mentir a fuego lento,
para que se derrita un pecho moro,
si nace a ser verdugo de poetas.
Mas tú misma echarás de ver que miento;
que las ninfas bordaron paños de oro:
Tú no sabes echarme unas soletas.