Acabada la música otro día
se fue Antón a la iglesia de mañana,
y a la torre subió con mucha gana,
a mirar si Marina aparecía.
De su corral la vio cuando salía
remesando las greñas a su hermana,
y él hizo un repiquete a la campana,
porque volviese a ver al que tañía.
Marina volvió el gesto, y vio que estaba
pidiéndole por señas que le diga
si fue buena la música pasada.
Y ella para decir que le agradaba,
le dio una zapateta., y una higa,
y él hizo desde acá una rebellada.