El día santo en la tarde salió al prado
lo bueno del lugar, porque se había,
para cumplir la fiesta de aquel día,
un corro muy galán aderezado.
Salió Toribio, Antón, y Gil Manchado
de Menga, Antonia, Olalla, y fue María
la que tañó el pandero con Lucía,
porque estaba el gaitero aficionado.
Fue de otro bando Juana la Herrera,
Mengua, Gileta, Bras, Crespo, y Clemente,
y tañoles, Teresa su vecina.
Alabó a Mengua el regidor Pesquera,
y respondió el alcalde Juan Llorente,
bien pueden callar todas con Marina.