Después que los hubieron desposado,
café Pascual al novio los volvieron
donde todas las mozas les tuvieron
lo que habían de comer aderezado.
Y mientras que comían el adobado,
y los demás guisados que les dieron,
las que habían de bailar se compusieron
para salir al corro señalado.
Y cuando la comida fue acabada
rogó Pero Barranco a Juan Piostre,
el que hiciesen cantar a la madrina.
Y ella lo comenzó muy repulgada
ayudando con palmas a la postre,
la de Juan Tinajero su vecina.