A componer la novia se subieron,
la de Maroto, y la de Juan Segado,
y después que la hubieron barnizado,
su camisa labrada le vistieron.
De la prima del cura le trajeron,
una cofia de pinos, y un tocado
y basquiña y corpiño gandujado
que a la de Juan Verdura le pidieron.
Sacáronla después de muy compuesta,
y dieron en loar a su hermosura,
diciendo no haber cosa que la iguale.
Dijo Blas, no hay zagala como esta,
y al novio se llegó, y le dijo el cura,
así sea mi salud como ella sale.