En espera de Cosme se juntaron
en Nava el puerco todos los que había,
cofrades de la antigua cofradía,
que Juan de Artona y Pero Gil dotaron.
De visitar la ermita concertaron
con la danza de espadas aquel día,
y el pendón colorado que ofrecía,
Toribio y los hermanos que ayudaron.
De anteanoche quedó la vaca muerta,
y Ginebra ofreció las berenjenas,
y la de Juan Cornejo salsa a fondo.
Y uno entre los cofrades gran reyerta
sobre quien llevará las azucenas,
que dio para el altar, Sancho Redondo.