Habéis dado en hacerme disfavores,
Leonor hermana, y yo también he dado,
en no ser ya más necio, y porfiado
pretendiendo de vos caros favores.
No halláis miedo que os diga más amores,
porque estoy de sufriros muy cansado,
que no valen con vos fe ni cuidado,
ni padecer angustias y dolores.
Quiero dejar al tiempo que os allane,
porque ahora voláis muy altanera,
y entiendo que os preciáis de ser ingrata.
Y no puede ser que esto no se humane,
y que allá al declinar la Primavera
no ser coma la fruta más barata.