Ya no me espanta amor tu bizarría,
ni temo en verte en cólera metido,
yo de Lucida sólo fui rendido,
que tu fuerza sin ella no podría.
Dejarme libre como estar solía,
y de arco y flechas, ven apercibido,
y si acaso de ti fuere vencido,
castiga en pena eterna el alma mía.
No vales nada tú si no es por ella,
pues con armas, mi pecho desarmado
no osaste acometer amor sin ella.
Y si yo te he servido, y regalado
no fue por ti, si no por causa de ella,
que el tierno por su amor es bien matado.