No me tires Amor flechas en vano,
que tengo el cuerpo de ellas tan cubierto
que no es posible dar en descubierto,
ninguna que saliere de tu mano.
Ya no hay adonde herirme lugar sano,
y puesto que hasta ahora no soy muerto,
mientras viva tendré seguro cierto,
que no me ofenderás crudo tirano.
Bien te puedes tener por satisfecho
de que mi libertad en tu tesoro,
tienes, contra razón, y a mi despecho.
Y aunque por ello eternamente lloro,
me alegro en ver que el daño que me has hecho,
te cuesta ingrato amor, mil flechas de oro.