Ya que del ciego dios habéis cantado
el bien y el mal, la dulce fuerza y arte,
en la primera y la segunda parte,
donde está amor del todo señalado,
ahora con aliento descansado
y con vuestra virtud que en vos reparte
el cielo, nos cantáis del duro Marte
las fieras armas y el valor sobrado.
Nuevos ricos mineros se descubren
de vuestro ingenio en la famosa mina
que al más alto deseo satisfacen;
y, con dar menos de lo más que encubren,
a este menos lo que es más se inclina
del bien que Apolo y Minerva hacen.