Llegando a Hesperia, el puerto deseado,
el quinto Carlos, en velera armada,
portátil Corte, siempre venerada,
del espumoso reino, aun más airado.
Ninfa Pirene, el rostro alborozado,
descollando en la más cumbre empinada,
a Roma llama, a Tracia coronada,
con el Hemo, su monte celebrado.
Vuelta al Oaxes, el que a Creta baña,
y al mar le rinde su tributo undoso,
dijo también a Creta que viniera.
Venid, dice, veréis a un rey de España,
que a Roma Numa, a Tracia, un Belicoso
Marte, y a Creta Jove ser pudiera.