Después que oyó la desdichada suerte
Porcia de Bruto, su querido esposo,
desesperada en trance tan penoso,
matarse intenta, valerosa y fuerte.
Busca espada el dolor, y cuando advierte,
que le impiden el hecho más famoso,
¿aun no sabéis, les dice, ¡oh, fin forzoso!
que no se niega a tanto mal la muerte?
Creía que os bastaban las lecciones
de mi padre Catón, para dejarme,
que en muerte a entrambos, y valor siguiera
Dijo, y tragando ardientes los carbones,
ahora sí, canalla, es el negarme
el hierro, dijo, porque no me hiera