En medio del fragor de la pelea
vierte en los corazones el consuelo;
cubre la peste la ciudad de duelo,
y ante el peligro impávida pasea.
Del incendio al brillar la roja tea
sofocarla o morir busca en su anhelo,
al débil da valor, y alza del suelo
a quien cansado y trémulo flaquea
¡Sublime caridad! ¡Virtud preclara!
La huella de tu paso a Dios nos guía
y es venturoso aquel que en ti se ampara
De todo eres capaz y si algún día
el sol que nos alumbra se apagara,
la llama de tu amor lo encendería.