Horas breves de mi contentamiento,
nunca pensé jamás, cuando os tenía,
que, por mi mal, trocadas os vería
en tan cumplidas horas de tormento.
Las torres que fundé se llevó el viento,
como el viento veloz las sostenía;
mas de todo este mal la culpa es mía,
pues hice sobre falso el juramento.
Amor con vanas muestras aparece,
todo lo hace llano y lo asegura,
y luego a lo mejor desaparece.
¡Oh grande mal! ¡Oh grande desventura!
Por un pequeño bien que desfallece
aventurar un bien que siempre dura