¿Quién casamiento ha visto sin engaños
y más si en dote cuentan la hermosura?
Cosa que hasta gozarla sólo dura,
y deja al despertar con desengaños.
O menos es la hacienda, o más los años,
y al fin la que parece más segura,
no está sin una pinta de locura,
y a veces con remiendos de otros daños.
Mucho debes a Julia, Fabio amigo,
que de tantos peligros te ha librado,
negándote la fe, que te debía.
Tú que de engaño al otro eres testigo,
y lloras no haber sido el engañado,
ríete, si no quieres que me ría.