Tras importunas lluvias amanece,
coronando los montes el sol claro;
salta del lecho el labrador avaro
que las horas ociosas aborrece.
La torba frente al duro yugo ofrece
el animal que a Europa fue tan caro;
sale de su familia firme amparo,
y los surcos solícito enriquece.
Vuelve de noche a su mujer honesta,
que lumbre, mesa y lecho le apercibe,
y el enjambre de hijuelos le rodea.
Fáciles cosas cena con gran fiesta;
el sueño sin envidia le recibe:
¡O corte? ¿o confusión? ¿quién te desea?