Tiñe tus aguas en señal de luto,
Guadalhorce, y aumenta tu creciente;
llora, pues no verás eternamente
flor en tu margen ni en tus plantas fruto,
que el dios del mar robó, ladrón astuto,
al que honró sol hermoso tu corriente,
como si de oro y de cristal luciente
rebelde le negaras el tributo.
Venganza espera tu afrentosa injuria;
combate al mar con tus arenas hondas,
pide tu sol con guerra, no con ruego,
corre, no temas su arrogante furia,
pues que te dan para vencer sus ondas
agua mis ojos y mi boca fuego.