Voz de Oráculo fue, que se entregara
de dos Ninfas al mar la que eligiera
amante, que forzado en la ribera
el destino cruel ejecutara.
El caso fue, que en una idolatrara,
y otra en el hielo de su amor ardiera,
fue de razón librarse la postrera,
y fue de amor que la razón faltara.
Premio fue, no castigo, que ofreciese
sepulcro un elemento a la fineza
de la que ya murió cuando vivía:
Y el desdén fue lisonja que se viese
suceso que animase la dureza,
ejemplo que templase la porfía.