Hoy reverdece la esperanza mía,
si pretende esperanza mi cuidado,
que no espero, y adoro, confiado
en el favor del Ciego, que me guía.
Sólo intenta mi fiel idolatría
la fineza de un culto tolerado,
que para la distancia de premiado,
tiene muy cortos brazos la osadía.
Nacisteis Amarilis, soberana.
vivid sin los mortales desengaños,
siempre de Abril en la florida esfera,
que de vuestra beldad, mayor que humana,
desmintiendo el estrago de los años,
será toda la vida Primavera.