Alargo enfermo el paso, y vuelvo, cuanto
alargo el paso, atrás el pensamiento.
No vuelvo, que antes miro siempre atento
la causa de mi gozo y de mi llanto.
Allí estoy firme y quedo, mas en tanto
llevado del contrario movimiento,
cual hace el extendido en el tormento,
padezco fiero mal, fiero quebranto.
En partes, pues, diversas dividida
el alma, por huir tan cruda pena
quisiera dar ya al suelo estos despojos.
Gime, suspira y llora desvalida
y en medio del llorar sólo esto suena,
¡cuándo volveré, Nise, a ver tus ojos!