Verdes juncos del Duero a mi pastora
tejieron dulce generosa cuna;
blancas palmas, si el Tajo tiene alguna,
cubren su pastoral albergue ahora.
Los montes mide y las campañas mora
flechando una dorada media luna,
cual dicen que a las fieras fue importuna
del Europa la casta cazadora.
De un blanco armiño, el esplendor vestida,
los blancos pies distinguen de la nieve
los coturnos que calza esta homicida;
bien tal, pues montaraz y endurecida,
contra las fieras sólo un arco mueve,
y dos arcos tendió contra mi vida.