Este, que en la fortuna más subida
no cupo en sí, ni cupo en él la suerte,
viviendo, pareció digno de muerte;
muriendo, pareció digno de vida.
¡Oh, providencia no bien comprendida!
¡auxilio superior, aviso fuerte!
el humo en que el aplauso se convierte,
hace la afrenta más esclarecida.
Calificó un cuchillo los perfectos
medios, que religión celante ordena,
para ascender a la mayor victoria.
Y trocando las causas sus efectos,
si glorias le conducen a la pena,
penas le restituyen a la gloria.