Un Valentón de espátula, y gregesco,
que a la muerte mil vidas sacrifica,
cansado del oficio de la pica,
aunque no del oficio Picaresco.
Retorciendo el mostacho soldadesco;
y viendo, que la bolsa le replica,
a un corro se llegó de gente rica,
y en el nombre de Dios pidió un refresco.
Den voscedes por Dios, o por cien Santos,
que haga lo que suelo sin pereza,
mas uno que atacar la espada empieza.
Y si no se le dan al pica cantos;
pregunta; ¿qué ha de hacer en la querella?
respondió el Bravonel, irme sin ella.