Es el Orfeo del señor don Juan
el primero, porque hay otro segundo.
Espantado han sus números al mundo
por el horror que algunas voces dan.
Mancebo es ingenioso, juro a San,
y leído en las cosas del profundo;
pluma valiente, si pincel fecundo.
Tan santo lo haga Dios como es Letrán.
Bien, pues, su Orfeo, que trilingüe canta,
pilló su esposa, puesto que no pueda
mirarla, en cuanto otra región no mude;
él volvió la cabeza, ella la planta;
la trova se acabó y el autor queda
cisne gentil de la infernal palude.