Embutiste Lopillo, a Sabaot
en un mismo soneto con Ylec,
y echándosele a cuesta a Lamec
le diste un muy mal rato al justo Lot.
Sacrificaste al ídolo Behemot,
que matan mal coplón Melquisedec,
y traiga para el fuego Abimelec
sarmientos de la viña de Nabot.
Guárdate de las lanzas de Joab,
de tablazos del arca de Jafet,
y leños de la escala de Jacob;
no te entrometas con el rey Acab,
ni en lugar de Bethlén me digas Bet,
que con tus versos cansas aun a Job.
Y este soneto a buenas manos va:
¡Ay del Alfa, y Omega, y Jehová!