De este mi grande amor y el poco tuyo
no tengo culpa yo, tengo la pena,
que a tu naturaleza en todo ajena
juntarse dos contrarios atribuyo.
Este mi amor y tu desdén arguyo
de aquel humor que de una misma vena,
de dulce y agrio fruto el ramo enllena,
siendo una tierra, un agua, el tronco el suyo.
Veo la cera y veo el barro al fuego,
ésta ablandarse, aquél endurecerse,
que uno se rinde y otro se resiste.
Y con igual afecto miro luego,
siendo una causa amor para encenderse,
que si me enternecí, te endureciste.