Fue Troya desdichada y fue famosa,
vuelta en ceniza, en humo convertida,
tanto que en Grecia, de quien fue vencida,
está de sus desdichas envidiosa.
Así en la llama de mi amor celosa
pretende nombre mi abrasada vida,
y el alma en esos ojos encendida
la fama de atrevida mariposa.
Cuando soberbia y victoriosa estuvo,
no tuvo el nombre que le dio su llama;
tal por incendios a la fama subo.
Consuelo entre los míseros se llama,
¿que quien por las venturas no la tuvo,
por las desdichas venga a tener fama.