A Baco pide Midas que se vuelva
oro cuanto tocare, ¡ambición loca!
Vuelves en oro cuanto mira y toca,
el labrado palacio y verde selva.
A donde quiera que su cuerpo envuelva,
oro le ofende, y duerme en dura roca,
oro come, oro bebe, que la boca
quiere también que en oro se resuelva.
La muerte finalmente, su auricida,
triunfó de la ambición, y en oro envuelto
se fue secando hasta su fin postrero.
Así yo triste acabaré la vida,
pues tanto amor pedí, que en amor vuelto
el sueño, el gusto, de abundancia muero.