Cuéntame, Lidia, que la Reina Helena
nació de un huevo, y que el rocín Troyano
parió mil hombres, y con fiera mano
vengado a Pirro y muerta a Policena.
Cuéntame, Lidia, el caso de Porsena,
pues conociste a Scevola Romano,
cuéntame las desdichas de Seyano,
pues tú le viste en la sangrienta arena.
O si esto es mucho, porque no te alteres,
cuéntame la traición, que a Valdovinos
hicieron de Carloto los engaños.
Y no me cuentes que casarte quieres,
que no es justo que diga desatinos
mujer de tanto ingenio y tantos años.