Plantas sin fruto fértiles de rosas,
como adelfa, veneno y clavellinas,
que siendo falsas, como piedras finas,
a nuestros ojos parecéis vistosas.
Olmos a quien enlazan amorosas
vides de engaño y de lealtad indignas,
de hoy más las apariencias más divinas
de fe fingida viven victoriosas.
Pastor ingrato, pues que llegó el día
de tu mal pensamiento, esos despojos,
otra engañada tuya vuelvan loca.
No soy tu prenda, ni eres prenda mía,
sólo me pesa, que a tan bellos ojos
les diese el cielo tan fingida boca.