Verdad debe de ser que de la rama
de aquel laurel, cuya dureza admira,
Apolo fabricó la dulce lira
que fue de su dolor perpetua fama.
Pues ya desde el Parnaso, Laura, os llama
y desde el cielo enamorado os mira
para que le cantéis, mientras suspira,
como instrumento y parte de su dama.
Dafnes fue hermosa, pero hermosa y loca;
vos tan discreta para vuestro Apolo,
que al del cielo matáis de envidia y celos.
Y así de hoy más ser su laurel os toca,
que pues en todo sois sola, este solo
darán por premio al vencedor los cielos.