Montes se ensalzan y dilatan ríos,
señora, entre los dos, mas por momento
vuelan a ti mis dulces pensamientos,
que dijera mejor mis desvaríos.
Por altas sierras, por extremos fríos
dejan atrás los animosos vientos,
aunque llevan consigo mis tormentos,
con ser tan graves los tormentos míos.
Si de mi vida con su luz reparte
tu sol los días, cuando verte intente,
qué importa que me acerque o que me aparte.
Donde quiera se ve su hermoso oriente,
pues, si se ve desde cualquier parte,
quien es mi sol no puede estar ausente.