Liñán, el pecho noble sólo estima
bienes que el alma tiene por nobleza,
que, como vos decís, torpe riqueza
está muy lejos de comprar su estima.
¿A cuál cobarde ingenio desanima
segura, honesta y liberal pobreza,
ni cual por ver pintada la corteza
quiere que otro señor su cuello oprima?
No ha menester fortuna el virtuoso,
la virtud no se da ni se recibe,
ni en naufragio se pierde ni es impropia.
Mal haya quien adula al poderoso,
aunque fortuna humilde le derribe,
pues la verdad es premio de sí propia.