Vio la mujer que el blanco y rojo fruto
del árbol de que Dios le había privado
al gusto y a la vista daba agrado,
que nos cubrió después de eterno luto.
Diola a su esposo, original tributo
a que el mundo dejaron obligado,
mar que sola una Virgen lo ha pasado
con libre planta y pie divino enjuto.
Tuvo en Eva principio nuestra culpa;
en Adán la disculpa, que inocente
a su mujer de aquel engaño culpa;
vengose de su envidia la serpiente,
mas trajo otra Mujer tanta disculpa,
que con la planta le rompió la frente.