Virgen gloriosa, cándida, aromática,
en todos los estados meritísima,
de gracia, de inocencia y gloria altísima,
dejando el de la unión santa hipostática.
Cuantos ciñen estola y blanca almática
os vengan a loar, Virgen dignísima,
por este alegre parto felicísima
en cuanto mira el sol y luna errática.
Y vos, Niño nacido al hielo frígido,
¿por qué el pecho tenéis de amor tan cálido,
que amor os vence en desafío bélico?
Pues sólo sois, aunque en tormento rígido,
para remedio de los hombres válido,
mil veces santo os llame el coro angélico.