En competencia el Tibre, el Ebro, el Tajo,
venzo en llorar, y a mi favor convenzo
cuando a pensar en mi prisión comienzo,
imitando de Sísifo el trabajo.
Al mismo infierno imaginando bajo
la historia de que tanto me avergüenzo;
tanto, que en llanto a Filomena venzo
y en soledad la tórtola aventajo.
Veinte veces el sol de lirios de oro
al argentado pez bordó la escama
desde que vi del mundo los engaños,
y otros tantos hace que en prisión lloro
la vida, que es la, puerta de la fama,
cansado de vivir tan largos años.