Con imposible gloria amor me exhorta;
gozar la quiere el tiempo, honor la niega;
huye la majestad, el gusto llega;
¿Si voy? No voy. ¿Qué importa? Mucho importa.
¿Qué me detiene? La distancia es corta,
el daño alumbra y el deleite ciega;
en esta confusión y dura brega,
el bien me incita y la razón reporta.
Crece el deseo y el peligro para,
y en tanto mal no hay bien que se me ofrezca,
sino es ir a mirar cara tan cara.
Ella será quien hable o enmudezca;
pero si me aconsejo con su cara,
¿quién duda que en sus brazos amanezca?