Suele en oscuro y tímido aposento
sentir ruido un hombre desvelado,
y más de honor, que del valor armado,
la causa examinar con miedo atento.
Pero llegando a donde sólo el viento
sus pasos repetía, con alentado
peligro, entonces abrazar turbado
la sombra de su mismo pensamiento.
Mas de otra suerte, en ciega noche asombra
Lifarda este ruido mil recelos,
que tiene cuerpo, aunque parece sombra.
Van donde suena el golpe mis desvelos,
pero ofendido con razón se nombra
quien topa agravios cuando busca celos.