¿Hay más extraño amor? ¿Pero qué digo
si de la misma hierba estoy tocado?
Culpo a mi hermano donde soy culpado,
que amando a Arminda el mismo engaño sigo.
Déjame aquí para leal testigo
y es fuerza que de mí quede engañado
del engaño que deja concertado,
que a tal hermano, tal fingido amigo.
Arminda, plega a Dios que correspondas
porque viva Leonida siempre esquiva
y que tu rostro de tu llanto escondas.
Nunca tan fiero mal la fama escriba,
¡Oh, sacro mar, sepúltale en sus ondas!
Muera el traidor y el inocente viva.