En ausencia de Antón, dulce vaquero
de este alma que le adora, monte y prado,
mientras que va a la guerra a ser soldado,
guardo el ganado y de perdida muero.
Fu Reina de León, y el hado fiero
trajo mi vida a tan humilde estado;
que como es amor bien empleado,
la pena es gloria por el bien que espero.
Duras montañas de Ávila, que ahora
guardo la ausencia del esposo mío,
las hierbas alegrad, la noche pasa.
Presto vendrá mi sol, pues como aurora,
mis lágrimas os sirvan de rocío,
mas ¡ay! que aquél os crece y éste abrasa.