Nació una fuente clara y deleitosa,
que, dividida en varios arroyuelos,
a las celestes aguas daba celos,
en cuyo manto su virtud reposa.
El lirio azul y la encarnada rosa
margen le ofrecen matizando velos,
y en torno suyo plateados hielos
humor, por alma de su vida hermosa.
Pisola un animal, bebió engañado,
y como quedó turbia su corriente,
ninguno la gustó sin ser manchado.
¡Oh gran desgracia! la primera fuente
enturbiaron las plantas del pecado,
por causa de mujer y de serpiente.